Oh, Rousseau, ¿por qué te equivocaste?

Una pequeña reflexión desde los tiempos oscuros que vive el mundo. Rousseau tenía muchas ideas pero me centraré en la principal de hoy, que es: el hombre es bueno por naturaleza. ¿Lo es? Si vivieras en la actualidad tal vez dudarías un poco de tu premisa. Parece que ese axioma al cual considerabas cierto se ve falseado por la realidad en la que vivimos, donde la guerra se hace por el beneficio de pocos, donde el hambre perdura mientras en otros países perdura la obesidad, donde la policía y las fuerzas armadas destruyen y deshonran al pueblo al que le juran lealtad; tiempos donde los animales deben vivir enjaulados para la sonrisa de unos pocos, y son matados por la diversión de otros, donde unos se suicidan porque no tienen la ayuda suficiente de la sociedad, ni de la política. Hoy faltan más héroes que villanos.

No quiero falsear tu teoría, ni dar por cierta que el hombre es un lobo para el hombre. Quiero decir que no se puede generalizar la voluntad del hombre. Existen héroes, pero están escondidos. Tal vez no tomaste en cuenta el hecho de que el dinero compra el alma de todos. ¿Tenemos un precio? Puede que sí, puede que todos nos vendamos a algún precio final. Llamamos malo a Hitler y olvidamos que es nuestra ignorancia y nuestro ciego juicio que es el que mata a millones de personas, pues nuestro corazón y nuestra alma se quedaron quietas esperando que otro haga lo que nosotros tenemos miedo de hacer. No nacemos ni buenos ni malos, solo somos. Existimos, y nos convertimos. Nacemos en un estado de nihilismo puro, sin conocimiento, sin ciencia, sin religión, sin color, sin juicio, sin amigos; es el alma más pura en su estado de inocencia. Cuidado, pues el crecimiento es peligroso, pues al igual que en Esparta, nos tiran a sobrevivir en un mundo competitivo y arrollador, donde no se trabaja por comunidad sino por individualidad. Son los árboles que gritan, y el silencioso ardor de miles de almas sufriendo la decisión de unos pocos. Hoy el poder se concentro en el lado malo de la historia, pues son los augures quienes poseen el poder del terror, del dinero y de la política. La decisión no pasa por los representantes políticos, tu contrato social se esfumó en un papel imaginario, Rousseau. El humano da miedo a veces. Es esa indecisión del nunca saber por qué hacen lo que hacen. Cumplimos órdenes, hundimos nuestro orgullo. Las noches son silenciosas en Chile porque los malos se apoderaron de la vida nocturna.

Que no haya duda, no hay ontología más pura que el humano, pues es ser o ser, no hay otra opción más que vivir y luchar las batallas que otros no pelearon. Mientras unos pocos se sacrifican para que nosotros tengamos seguridad en internet, otros dejan que el mundo hierva como una olla para que se pueda extraer el oro negro de los lares donde no se podía. No conociste el oro negro, producto que nos mueve, pero que paradójicamente si lo hechas crudo encima de una vida lo deja petrificado, hasta su muerte.

¿Dónde viste bondad en el humano? Ésa es la pregunta que le haría a Dios si creyese en él. Nacimos vacíos y morimos con un color, una etiqueta, y una ideología. ¡Qué bello es lo que Camus defendía! ¡Mejor vivamos en un sin sentido! ¡Busquemos un mejor sentido para nuestra vida! ¿Dónde esconden la bondad los malos de la historia que hoy vivimos? Son muchas preguntas sin rumbo o respuesta evidente. Pues cada vez que sale un luchador, lo intentan tumbar. Y no es que los poderosos lo tumben, sino cuando las personas que intentó salvar se alzan en su contra. Destruyendo la vida de un hombre a veces destruyes miles de otras. Con seguridad te digo que hay personas que nacen malas, pero ahora hay ciencias que estudian el cerebro que te puede afirmar el por qué nacen así. Lo mismo sucede cuando alguien tiene un exceso de buena voluntad -por lo cual podríamos deducir que el personaje de Jesús era un psicópata bondadoso-. Repito, nacemos nihilistas, pues es lo primero, existir. Somos desde el primer segundo de vida y de respiración, no antes, no después. No estoy tan seguro si somos humanos desde ese momento, pero eso no es tan importante. Pues los niños siempre tienen las mejores soluciones a los conflictos y las guerras: amor, inocencia, lealtad…Como Napoleón Bonaparte una vez dijo: “Somos ciudadanos del mundo”. Un mundo fragmentado por límites, por idiomas, por culturas. No podemos aspirar a un mundo igualitario, pues en la monotonía existe la desaparición, y en la desaparición existe el vacío. Pero tal vez si fuéramos más niños para algunas cosas, perdonásemos más, nos diéramos la mano. La confianza es un modo al que tú querrías aspirar, Jean-Jacques.

De las matanzas religiosas pasamos a las matanzas corporativas, donde la diferencia está en que ahora estas corporaciones no luchas por ideologías diferentes, sino que se sientan en la misma mesa redonda, y ven las noticias de aquellas guerras que ellos mismos comenzaron. La monarquía era más fiel al poder, pues en ella el rey poseía el poder. Hoy vivimos en democracia, donde el poder vive en las sombras y manos de otros, una aristocracia malvada y dispuesta a todo lo que sea necesario. Hoy, Jean, tenemos armas capaces de matar a millones en solo unos minutos, y otros millones, en unos años, bajo el mismo efecto de la misma arma. Tenemos armas que provocan plagas, y otras armas que crean extremismos religiosos. La ilustración se vio afectada por una época obscura, la llama de la razón se apago con el control remoto de la televisión, el Facebook y ocios extras. Hoy leer un libro es de raros, no de cultos. Separamos los poderes, pero en realidad, lo unificamos más que nunca. Esas tres esferas que tú hablabas se convirtieron hoy en una misma esfera, que al igual que una pelota llena de oxígeno sumergida bajo el agua, intenta salir hacia afuera. Esta esfera también, solo que es tan fuerte que siempre provoca heridas.

Nos vendieron nuestra vida; la vida huyó al Mcdonald’s. Nos da miedo salir a las calles porque otros nos pueden hacer daño, y es bajo esa oscuridad, en plena noche, donde la acción de esos hombres, llamados tristemente delincuentes, yace solo el daño de generaciones anteriores. Hoy la educación no se centra en enseñarnos a dudar, sino a no dudar, pues éste es un nuevo tipo de imperativo categórico, Rousseau, esto es el imperativo de lo cotidiano. No es que haya una moral trascendental, es que hicimos trascendental el día a día, y el que no lo cumple es marginado. Nuestra sociedad mira mal a los artistas, mira mal a los intelectuales, mira mal a los actores, mira mal a la política.

Hoy peleamos contra la mejor arma de los malos, la indiferencia y la desinformación. Tanto deseamos a veces que hubieses acertado en la bondad humana, como tanto deseamos que Hobbes se hubiera equivocado completamente, pero ni uno ni lo otro. Del nihilismo pasamos al individualismo, en su mayoría y sin generalizar. Sus excepciones hay, y habrá, pero se esconden en sus aposentos y sus miedos. Hoy es un mundo lleno de miedo.

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