El libertad humana: La gran mentira del liberalismo y el capitalismo moderno.

Hoy en día vivimos en un mundo cruel, triste, y sedentario, gobernado por personas en traje que poseen el poder de los dioses. Usan su dinero, su influencia y su capacidad de coerción  sobre Estados completos, organizaciones transnacionales y bancos -si es que ellos mismo no manejan estas mismas instituciones-.

Los ellos y las ellas, ese conjunto de individuos con el poder para derrumbar Estados, derrumbar ideologías, castigar pueblos, provocar guerras, destruir al humano en favor del poder sobre el mismo controlado. Hoy en día el poder sucumbió ante los deseos de la gran élite, la que quiere controlarlo todo. Ya lo tienen todo; pero quieren más, porque la búsqueda del ya no tan nuevo orden mundial, se necesita la clave: globalizar el mandato.

Mejor que derrumbar, controlar:

Mucho más fácil. Hoy en día el juicio crítico y el pensamiento encaja en una tribu llamada “pensadores e intelectuales”. Esta etnia observable se dedica constantemente a avisar lo que el humano común está pasando o está por pasar. Pero actualmente poseemos pueblos enteros, quienes carecen de ese pensamiento crítico. Sumergidos en una cortina compleja, el humo cultural, controlado, y como Gramsci se temía, a partir del mismo Estado, el cual está controlado a su vez por las grandes élites de traje, quienes viven por detrás de la política, controlan el poder real.

Quienes se preguntan si viven bien: Sí, viven con la más absoluta tranquilidad de que para mantener el poder usan cualquier medio disponible.

Quienes se preguntan si viven bien: Sí, viven con la más absoluta tranquilidad de que para mantener el poder usan cualquier medio disponible.

¿Acaso los reyes y los emperadores se han sentido mal por matar y destruir en sus invasiones para poder controlar nuevos territorios? No, nunca se sintieron así. La moral no cabe en la política y en la guerra, lo que cabe es la supervivencia. ¿Pero qué supervivencia, en cualquier delirio, cabe para un banquero que gana más de lo que puede gastar? Nos sorprenderíamos cómo gastan y qué poco ahorran.

Ya no hay argumento histórico: 

Ningún imperio durará eternamente”. No tan rápido. El mundo es dinámico en sus complejos entendimientos, eso quiere decir que las reglas del juego siempre pueden cambiar. Hace falta un pequeño alboroto para poder deformar el mundo y su historia, y esto a su vez, convertirlo en ley. Los imperios no durarán para siempre, pero hoy en día no existe un imperio institucional como antes, sino que existe un imperio del poder. Quienes poseen el poder, concentrado como el porcentaje de alcohol que usas para limpiar, dominan al mundo, y transfieren ese poder mediante una herencia tanto familiar como laboral.

La libertad del humano, ¡la primera de las mentiras! Fue muy fácil dominar al mundo de los plebeyos: estos se quejaban y asociaban la limitación existencial con la esclavitud. Ilusos. La técnica fue romper con los esquemas de la esclavitud para dar un tipo de control más contractual como lo fue en el feudalismo, y que luego pasaría por una maduración, la cual hoy es el capitalismo, la cual sigue siendo de contrato, pero entre empresas-ciudadanía. Es esclavitud si te ponen cadenas, pero es libertad si te venden una TV. La libertad de expresión dio al final una gran conquista a los poderosos, y en casos como el europeo, donde la libertad de expresión se tradujo en libertad de pensamiento el cual tiende al pensamiento plural político. Parece bonito, como cuando te compras esa TV de 55 pulgadas, pero luego viene la gran frase: divide et impera, prohibiendo así la unidad política en favor de un mismo motivo. Llaman utopía la cohesión completa de un pueblo.

La herramienta que pertenece a las élites poderosas.

La herramienta que pertenece a las élites poderosas.

Se sustituyó el deber por la libertad:

 ¿Qué deber? El deber de la supervivencia. El deber político antes que el bar. Prueba de ello es la permisión de abstención en todo tipo de elecciones formales-legales de hoy. ¡Si no te gusta algo pues ve y cámbialo, no esperes a que otro lo haga por ti! No todos harán lo mismo que tú de la misma manera.

Fácil es hacer creer a un pueblo que es libre. Es un materialismo el que lo explica. Las circunstancias explican el pensamiento del humano -gracias Marx, todo tiene más sentido ahora-, tales como: la casa y el barrio, los objetos que posees, los medios de comunicación que usas, las marcas, el equipo de fútbol o deportivo que te gusta…¡seamos mejor los Sócrates insatisfechos del hoy, que los cerdos satisfechos!

¿Es entonces libertad, permitirme, que en vez de tener pocas opciones tengas muchas? Al final, la multitud de opciones no vale nada porque otros escogen por ti. Sencillo, para hacer creer a un pueblo que es libre dale diversión; hay que cumplir sus deseos más irracionales para que así estén unidos a la necesidad de seguir en un círculo de vicio. Hazles necesario el tener que vivir dentro de la Matrix, porque afuera da miedo. El terror de la responsabilidad.

¡Qué asco me da esta libertad! Ésta en la que vives dentro de una burbuja donde ésta es moldeada por otros. Gordos en dinero y densos en poder, controlan todo por detrás. Nos vendieron la libertad, la mayor mentira de todas. Gran ejemplo: todos se quejan de la violencia -y estoy yéndome al chancho con lo siguiente- de la policía estadounidense contra su propio pueblo (EE.UU como símbolo de libertad y democracia), ¿pero no será que el policía, el cual vive en un Estado que promueve la libertad, tendrá derecho a hacer lo que se le dé la gana para su labor? Así sabe la libertad de hoy, a sangre esparcida por otros, dañados ante la realidad que se ve. Nos venden un tipo de libertad de desorden, es decir, de no obedecer.

El capitalismo y la competitividad:

Por supuesto, la competencia entre todos. El principio de competencia del capitalismo duraría poco en la burbuja empresarial, ya que como una lluvia, terminaría mojando al resto de sus trabajadores. El proletariado también fue tentado para cumplir sus desaires más profundos: nuevas posiciones, más dinero, menos tiempo laboral, más vacaciones, bonos…

Hagan competir a todos los plebeyos ya que así se matan entre ellos y el control es más fácil. Al humano lo están transformando en perros hambrientos, y adictivos, ya que necesitan más de lo que no tienen.

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