Reflexiones sobre una filosofía obscura (I): Conceptos

En una breve introducción de lo que quiero hablar, huelga mencionar que serán distintos ensayos, todos los cuales están dirigidos a un mismo tema: el análisis filosófico sobre la vida y la muerte. Quiero contemplar todo tipo de preguntas que, en el fondo, no tienen respuesta, no al menos una de tipo científico. Aunque la ciencia no indaga demasiado en responder a estas cuestiones, la filosofía por otra parte carece de límites y de restricciones. ¿Qué es la vida y la muerte? ¿Cuál es su relación? ¿Qué hay antes de la vida y después de la muerte? ¿Por qué existen ambas condiciones? Todo tipo de preguntas, a cuales a cada respuesta conlleva a más preguntas. Pero hay que reflexionar sobre ello. 

Todos sabemos que tanto la vida como la muerte nos rodea en el día a día. Por día nacen una cantidad de personas y mueren otra cantidad asimétrica. Hay una relación de entendimiento, pues sabemos que por un extremo está la vida, sinónimo en este sentido de comienzo; por otro, tenemos la muerte, como el fin. Lo primero, por tanto, es entender la relación vida-muerte y no al revés, ya que no tendría sentido. En toda cuestión filosófica entra la pregunta sobre estas dos cuestiones, cabe entonces destacar que el principio vida-muerte ha de ser algo, por tanto, axiomático, en tanto podamos conocerlo de manera tanto sensible como inteligible. No podemos especular si hay muerte antes de la vida y vida después de la muerte ya que aún no poseemos las herramientas necesarias para siquiera tener una base argumental. Por tanto, es de manera casi irrevocable decir que la relación vida-muerte es unilateral y unidireccional

De la muerte: 

Única. Es el momento del fin. Todo, en cuanto a su significado refiere. Como una fuerza arrebatadora que le quita la posición a la vida y la llena, de manera permanente, o casi sempiterna, con oscuridad. Pequeñas características y preguntas que uno se hace para poder, al final, responder a las preguntas originales. ¿Por qué la muerte nos llega a personas de todas las edades, mientras que la vida es solo a una edad? Para dar respuesta hay que entender entonces la vida como algo, un algo que da ignición a alguien -sin connotaciones teológicas-. Por otro lado, la muerte nos llega a todos, como un viento revocador, el cual, todos y todas lo pueden sentir, oler, oír; llega el momento de decir adiós a todo lo que alguna vez conociste, estés o no preparado para hacer el cambio.

No importa dónde ni cuándo, la muerte espera por todos y todas, como algo trascendental a nosotros. Siempre está ahí, de manera universal, lista para condicionar a la vida, arrodillarla ante ella.

No importa dónde ni cuándo, la muerte espera por todos y todas, como algo trascendental a nosotros. Siempre está ahí, de manera universal, lista para condicionar a la vida, arrodillarla ante ella.

¿Por qué hay muerte? A esta respuesta muchas veces se la contradice con: ¿por qué hay vida? Yo no usaré esa pregunta, aún. Hay muerte, porque funciona como un sistema de equilibrio natural para mantener la estabilidad existencial de la realidad. ¿Que a qué me refiero? Fácil, más que explicar el porqué, estoy diciendo la razón que en teoría la muerte cumple. Un sinónimo de humanos sin tiempo es excesiva demografía. El mundo no da para mantener a muchas personas. El espacio no da para mantener un infinito número de vidas. El universo es infinito, pero su espacio físico no lo es, y menos aún lo es el espacio cognoscible, y menos aún que el otro, el espacio disponible y de ocupación. El primero, el espacio físico es básicamente lo que hay, lo conozcamos o no; el espacio cognoscible es el espacio que sí conocemos; y el espacio disponible y de ocupación es el que sabemos dónde está, cómo es y que efectivamente entra en las posibilidades el poder usarlo para procrear más vida humana (por ejemplo: Marte nunca ha sido descartado del todo). Por tanto, la muerte funciona como un estabilizador armónico de la naturaleza. Evita, a quo, que haya un desbarate de población sin control. Solo una cosa va en contra de esta cuasi-ley: la genialidad de la mente humana, quien podría incluso usar tanto tecnología como medicina para poder alargar sus períodos de vida.

El miedo nos llena el corazón y el alma al saber que la muerte se acerca. No hay peor momento que saber que viene a paso lento...Todos tenemos fecha de caducidad, no importa cuánto alargues el producto.

El miedo nos llena el corazón y el alma al saber que la muerte se acerca. No hay peor momento que saber que viene a paso lento…Todos tenemos fecha de caducidad, no importa cuánto alargues el producto.

Más que karma, más que equilibrio, más que ley natural, más que justicia, existe muerte. No hay sentencia más segura que la muerte. No importa que tan bueno o malo hayas sido según la moral que te juzgue, siempre acabarás en un mismo destino, el destino de todos. No es algo a lo que podamos escapar, y en tanto algo que incluso el hijo de Dios padeció (refiriéndome a la crónica que cuenta bajo la concepción católica).

¿Es una única sentencia causal? No, de hecho, es pluricausal. Tampoco fomenta protocolos la muerte. A todos nos toca de alguna manera, incluso, de maneras no racionales. A veces no es ni justa, ni deseable, pero viene. En forma natural (vejez), en forma artificial (acción de alguien sobre otro), en forma accidental (accidente), en forma de suicidio (auto muerte), en forma de fallo (razones médicas), y en forma de naturaleza (desastres naturales). Pueden haber más, pero se entiende la idea.

No entiende, también, de tiempo. Como mencioné antes, la muerte nos viene a todos a cualquier edad. Es decir, si es la muerte, en una hipótesis, una fuerza arrebatadora, es por tanto, una fuerza capaz de viajar a través del tiempo entendido como el espacio físico-temporal. Sin ir más allá, todos poseemos un pequeño reloj imaginario, el cual se basa en calendarios anuales (en Occidente sobre todo). No importa cuántos años uno tenga, siempre habrá el mismo rango de posibilidad de morir (esta posibilidad la discutiré más adelante).

Aferrarnos al concepto de muerte es importante; mejor aceptarlo desde ahora ya que no es algo a lo que podamos escapar. De hecho, la obsesión no trae como consecuencia un resultado de amuerte. No existe, a continuación, una posibilidad de no morir. Es regla en la vida humana el morir al igual que es regla en la física el no pasar la velocidad de la luz por razones que no entendemos, aún. Son reflexiones en formas de ensayo las que escribo hoy y que seguiré subiendo en tanto siga reflexionando sobre qué es la vida y la muerte y cómo entenderlas.

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