Sobre el siglo XXI y el siglo XX

Sobre la historia el humano se ha hecho paso a grandes logros. Que poco a poco, han permitido que construyamos una sociedad compleja, global, única, multicultural; con sus altos y bajos, el humano ha conseguido mantener una civilización de una forma que nunca antes se ha visto. 

El siglo XX se debería caracterizar por ser un siglo de liberalización de diversas mentalidades, tales como la inclusión de la mujer (aún en progreso de mejorar), el abandono de la esclavitud, las soluciones por negociación como nueva medida (a pesar de que la Guerra Fría fue un muro para este nuevo método), la paz, la declaración de los DD.HH. universales, las modernas tecnologías, etcétera.

Un siglo lleno de eventos, debo decir, que hicieron repercusión en la historia sobre ideologías. La Revolución rusa de 1917 permitió la apertura del comunismo como sistema, los estados soviéticos-satélites entablaron un socialismo más duro del que conocemos ahora y la Revolución de Mao en China abriría las puertas a un sistema económico de la paciencia, hablaré de este más adelante. Aunque, de cada cosa buena, algo malo sale: el nacional-socialismo perdurará como idea hasta el día de hoy, las armas nucleares fueron creadas, la democracia entablada vía fuerza armada (método estadounidense para sus políticas exteriores); un mundo globalmente más abierto y liberalizado permitió también que nuevas mentalidades surgieran. La raíz de la diversidad tiene dos caras, una buena y una mala.

En cuestión de metas, el capitalismo del siglo XX logró establecerse como sistema mundial con EE.UU. como absoluta potencia mundial (súper potencia). Aunque dejó un rastro lleno de dictaduras, un Medio Oriente en constante conflicto, ideologías extremistas-religiosas, un nuevo tipo de guerra…

Toda historia conlleva a nuevas puertas. Mientras las abrimos, y a su vez que no estamos preparados para lo que hay dentro, debemos tomar en cuenta que no siempre nos gustará lo que veremos. Así ha sido el siglo XX, un montón de nuevos descubrimientos que cambiaron la mentalidad del ser humano, desde ciencia hasta el arte.

El Siglo XXI

Tenemos aquí el siglo XXI, lo vivimos, lo sentimos y escribimos nosotros la historia que luego le contaremos a nuestras descendencias. El siglo XXI funciona como una nueva apertura, más allá que el anterior siglo. La década y poco más que llevamos de siglo XXI ha sido harto convulsionada, tanto políticamente como científicamente. Cada día tenemos más personas que tienen una opinión propia sobre algún asunto.

Sin embargo, el capitalismo como un sistema monopólico y global ha desencadenado que surjan diferentes grupos étnicos dentro de una misma cultura. En busca de la identificación y una personalidad la gente tiende a formar grupos similares en apariencia y en pensamiento; por supuesto, siempre manteniendo una opinión algo diferente a la del resto, pero no demasiado para no salirse del grupo. Un grupo muy identificable son los animalistas, tal vez hijos de los hippies, pero sobre todo, enfocado en el respeto hacia la vida animal, rechazando el abuso y defendiendo los derechos de los animales. Otro que también es fuerte es el feminismo, aburrido de que a pesar de la inclusión de la mujer en el siglo XX, no se le den los mismos privilegios legales y culturales que al hombre, aunque sea de forma discreta (a este último pertenezco fuertemente).

Otro tema del que hablaré más adelante en mi vida es la nueva política que se levanta desde la nueva Rusia de Vladimir Putin. Por un momento, si uno se pone a pensar, el llamado “sistema Putin” no es identificable con ninguna ideología conocida. A pesar de llevar por detrás una tradición soviética stalinista, este hombre ha sido capaz de formar un nuevo tipo de ideología, aunque, ya haré un análisis más adelante.

Somos los hijos de los revolucionarios, nietos de los conservadores, coetáneos del sistema capitalista y devotos hacia algo mejor. 

Qué otra forma de cambiar el mundo que mediante la revolución; pues sí, la revolución. Así como Bernie Sanders lo ha dicho reiteradamente en su campaña política hacia la presidencia estadounidense. Pablo Iglesias en su día también habló de la revolución y de que un verdadero revolucionario tiene como objetivo la victoria.

Revolución en el siglo XXI: Ya no sirve hoy el tomar las armas, las herramientas de campo, la organización de trabajadores y sindicatos, y luego marchar en contra del Estado opresor.

El comunismo, y el marxismo ortodoxo, no se equivocan, y ojo con esto: El Estado es opresor, porque el Estado como sustantivo optará por mantener el poder a toda costa. Esto es la fuerza política que tiene un Estado poseedor de la fuerza coercitiva legítima (o tal vez no es legítima, para el caso, funciona igual).

Debemos optar por un nuevo tipo de revolución. Una que será de forma no violenta (lo que no implica ser pacifista como muchos ilusos piensan), será de forma ideológica; tendrá un contra sistema ante el actual sistema global económico (y también político), probablemente lo tendremos de la mano de dos grandes potencias como Rusia y China, y la negociación será su eje principal.

Sé que suena descabellado. Así mismo, debo admitir, han empezado las mayores revoluciones en la historia. ¿Quién diría que por la subida del té se formaría la mayor potencia jamás conocida en la historia del poder? ¿O que de un bar surgiría el nacional-socialismo? ¿O que desde los trabajadores surgiría la URSS? Y así…

El viento se ha llevado toda la historia. La historia no es, en mi opinión, un proceso estático. Podemos ir aprendiendo de ella sobre los errores del pasado, pero aplicar métodos antiguos en la modernidad no es algo que usualmente funcione del todo bien. Aunque puede pasar que funcione, sinceramente creo que una revolución del índole guevarista o castrista ya no sirve al día de hoy. El Estado posee un absoluto poder de control de masas y de armas. Además harían un crimen de una revolución con muertes y heridos. Añado que en el siglo XXI faltan líderes políticos que de verdad crean en sus ideas. La pasión se apaciguó durante el término del siglo XX y ahora solo podemos observar como los hijos de quienes creíamos solo se transfieren al sistema. ¿Quién les puede culpar? Un sistema al igual que una institución están hechos para durar un montón y cuando el sistema es amenazado, incluso aunque esté fallando, todos quienes viven dentro de este se sienten identificados con el sistema, solo para que perdure.

Aunque hay veces que cuando el fallo ya es inevitable, la cura ha de ser una forma de purga ante el mal mayor. Si el sistema falla, y nadie lo ve, entonces al final la cura terminará siendo más dolorosa. El daño de la cura será tan horrendo como el costo de la misma. En mi creencia, creo que en un tiempo más podremos apreciar el crecimiento de un nuevo sistema, uno mejor y más estable que el actual y ojalá que mejore los errores del actual sistema.

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