Pensamientos de la política en Chile

Lo más complicado de escribir es el hecho de que a veces te quedas sin inspiración y no sabes cómo seguir. El mayor esfuerzo no es buscar la inspiración, sino escribir con frases coherentes que sigan con el hilo argumental, incluso, aunque no tengas ideas. Por suerte, el lenguaje posee una estructura fácil de seguir aunque estés solo con aire en la cabeza.

Muchas veces pienso que la política se ha vuelto eso mismo, por lo menos, en mi país. Los políticos no hacen su trabajo, la ciudadanía se frustra ante las situaciones de corrupción, la élite tampoco propone mejoras y Chile, como nación, intenta verse bien ante el mundo internacional. Es irónico pero es así. Los problemas se pueden detallar como:

a) Los políticos: cuando uno estudia el comportamiento de la política te das cuenta de que una de las verdades que más se ven, pero no por eso es una verdad absoluta, es que todo aquel que ansía estar en la política necesita de poder, y es por tanto, que lo busca de forma necesaria e incuestionable.

Pero la problemática del político en Chile no es que persigan el poder, sino que se olvidan que la política es el mero hecho de dar soluciones a las problemáticas de una sociedad. La sociedad obtiene sus problemas a diario, y el político debe ser capaz de ver eso a través de sus intereses. Además, la sociedad no es solo las personas, sino que además está la élite, las corporaciones, los bancos, incluso, las FFAA. Buscar soluciones sin mediar con los otros actores es no querer ver la política como se actúa hoy en día. Los políticos en Chile actúan a la par de los pensamientos del siglo XX, incluso, las personas también lo hacen. Uno de los mayores problemas de Chile y, que se discute a diario, es el tema de la gratuidad universal en la educación en Chile. Esta discusión parte por un problema claro, no se puede dar gratuidad universal de manera absoluta y en unos meses; los procesos de cambios en las estructuras educativas hoy en día deben tomar tiempo, preparación, organización y negociación, pues, si se hace a las apresuradas, terminará por colmar el vaso de agua. ¿El problema de los políticos? No buscan la manera de contentar a la gente y a la élite, pues, existen varias formas de dar solución al problema (que no daré acá), pero, no obstante, se enfrascan en las discusiones sobre si se debe dar o no. El tema no es darlo o no, el tema es buscar una solución política que pueda englobar la problemática, sin tener que eliminar las educación privada, fortaleciendo la calidad de la educación, dar mayores ventajas a los alumnos, etcétera.

b) Las personas, los chilenos: Otro problema que hay es que el chileno promedio está harto de los abusos del político y del empresario que ha privatizado mar, tierra y aire. Las deudas son lo cotidiano, los horarios laborales son horribles, el transporte es pésimo, la seguridad laboral no es buena, las remuneraciones no son buenas, y lo peor de todo, las jubilaciones son una risa. Con todo esto, nadie quiere estar feliz, ¿qué más se puede hacer ante tanta impunidad por las acciones políticas? Pero el chileno comete un error, pues, ante todo los problemas que tiene y cómo estos nublan su vida, este termina en un bucle de queja y resignación, el cual se retroalimenta y fomenta un radicalismo interior guiado por la ira y la impotencia. Las quejas al aire no encuentran soluciones.

Mayor es el problema, pues, los canales pacíficos, entiéndase las comunicaciones con los senadores y diputados que uno vota para que hagan buenas legislaciones, están dañados, ¿por qué? Pues, al final, es como hablarle a una pared, el parlamentario no reacciona ante las demandas, sino ante sus intereses.

El poder ejecutivo corre con la misma suerte, solo que este, con el exceso de poder que tiene, abusa de este para invocar a sus intereses.

c) La élite: este pequeño grupo de individuos que posee un capital tremendo que, en pocas palabras, definen bastante la economía nacional de Chile. En este caso, qué posición los deja para tomar decisiones que, al final, terminan influyendo de fuerte manera en la praxis del Estado. Las políticas públicas de Chile ya no pueden ser cocinadas entre el Estado, el Congreso y la ciudadanía, estas corporaciones de distintos rubros (mineras, pesqueras, cobre, farmacéuticas…) obtienen una capacidad de influencia tremenda.

Su acción debe ser dirigida de dos formas: 1) mantener sus intereses, pues son emprendedores y su naturaleza es buscar beneficio económico; no obstante, también 2) deben buscar la manera de mantener a flote a la sociedad, pues son la base de la producción, luego, una sociedad más feliz, en teoría, debiese ser más productiva.

Muchos piensan que la élite solo busca beneficiarse a sí misma, y es verdad, es su naturaleza, pues, los que emprenden lo hacen con ansias de éxito, gloria y fortuna. Su libertad de acción debe estar correcta, mas, no deben tampoco privar a otros de su felicidad individual. Este argumento liberal es la base por la que sinceramente pienso que ninguno de los tres actores anteriores están haciendo bien su trabajo, pues, el desorden y la falsedad prima en este país que más que soluciones buscan la mejor manera para expresar su odio. Los haters no dan soluciones, solo entorpecen a la solución.

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