El sistema económico (III)

Para terminar con la serie

 

En las últimas dos entradas hago varios análisis respecto al sistema económico actual, que en su base general, y en esencia, es capitalista. Tiene ciertas excepciones, ante todo, por la gran diferencia entre el capitalismo estadounidense (el que conoce Occidente) y el capitalismo de China, que usa los pilares del modelo clásico de este sistema.

No solo se tiene que revisar los sistemas actuales y modificarlos desde dentro sino que, en mi opinión, ya va siendo un momento de crear un nuevo sistema económico. En el presente artículo voy a exponer desde mi visión lo que un hipotético sistema necesitaría para mejorar y ser competente en las reglas del juego mundial.

Es por esto que mi primera impresión, influenciada por la opinión de mi padre, es que el primer fallo del sistema capitalista de libre competencia es precisamente en la competencia. El competir, por muy sano que puede parecer en sus expresiones casi deportivas, promueve la creación de una jerarquía donde la empresa más poderosa siempre predomina entre las más débiles. Ahora bien, no es fácil tampoco negar que el sistema de competencia no funcione, por que no es así, pues sí funciona, pero funciona a favor de la estabilidad y no la desigualdad. Como bien decía antes, creo que el sistema de competencia obedece a leyes darwinistas sobre la supervivencia de la especie con mejores genes. Es mi impresión que aquí parte el fallo, porque las empresas buscan en su esencia promover algún servicio a cambio de una ganancia; competir es en esencia ganar por sobre otros, y es aquí donde el sistema económico fomenta que estas empresas se centren en ganar a las otras empresas y no en promover el mejor servicio. Tal vez suena paradójico, pues, muchas veces las empresas mejoran sus productos para atraer clientes, no obstante, esta mejora es hecha con el fin de atraer clientes para que la otra empresa no los atraiga y compren su servicio. Nuevamente estaríamos ante una situación de desbancar otra empresa y no promover el mejor servicio posible.

Uno de los principios que se debería tomar es que la competencia no es la mejor solución. Es necesaria para evitar monopolios, pero no es mejor para promover servicios pluralistas en temas económicos. La importancia de las empresas es que puedan promover un servicio con la calidad y no con la rapidez. He aquí un grave problema de los servicios de comida rápida, donde lo que se vende no tiene buena calidad, pero es rápido, ergo, atrae más que esperar 20 minutos en un restaurante, que además, es más caro. Pero, si la competencia no es la mejor solución, ¿cuál es la solución? Para responder esto se debe dejar de lado un supuesto utópico: la competencia perfecta no es posible de llegar. En estricto rigor esta utopía sigue haciendo ruido por el simple hecho de que tiene competencia en su oración. Tal vez las miras se tienen que ir dando por otro lado, un lado que a muchos economistas les hará odiarme, pues, sería el lado de la colusión.

Colusión

¿Por qué la colusión? La esencia de la colusión es la coordinación de precios donde en un mercado las empresas dominantes puedan regular clientes vendiéndoles los productos deseados vía la regulación de precios, el favoritismo, productos más atractivos…La cuestión es que existe una cooperación de las empresas para poder mover clientes, parecido a lo que pasa cuando los partidos se coordinan al hacer campañas políticas con diferentes candidatos que van a ganar y otros van a perder. Un principio, fallido, es la competencia, pero en ningún sistema económico sobre sale la coordinación o la cooperación como un modelo de base. Siempre se ha tomado la competencia como primer punto para sustentar la economía. ¿Es posible tener alternativas sin que compitan? ¿Es posible que si un cliente compra un producto luego se sienta atraído por otro producto de una empresa alterna sin que ninguna de las dos empresas haya hecho algo para atraerlo?

La sustancia más impura es la competencia. Todo un sistema ideado por grandes autores a base de un error. La competencia solo funciona con ciertos rigores como pilares que permitan un control de lo que esta sonsaca. Cuando dos boxeadores luchan en el ring, están enfurecidos porque la adrenalina saca aquello negativo, esa furia interna que sale en forma de puños; pero una vez termina la pelea ambos luchadores se van a sus vidas y prosiguen con estas sin remordimientos.

El juego de los actores en economía es mucho más largo, pero es como en el ring, existen remordimientos. Ahora bien, la situación es tremendamente más compleja, y en muchos casos, desigual. Las empresas no tienen la misma capacidad para la competencia ni para la supervivencia en distintos escenarios como el del 2008.

Conclusión

La coordinación y la cooperación entre empresas pueden ser buenos valores a tomar en cuenta a la hora de elaborar un nuevo sistema económico. Si bien el intercambio es una acción que es inevitable en la praxis humana, tal como el truque de prisioneros en épocas romanas era necesario.

¿Hay alguna forma de cambiar el actual sistema económico con estos dos valores? ¿Es la competencia realmente tan mala? A la hora de haber acción, muchas veces estas se ensucian con el pudor de los seres humanos. El sudor de los crematómanos. A veces crear un modelo sobre el problema de ser un humano es que estos proyectos terminan por humanizarse y dejar de ser conceptos más cercanos a la objetividad; eso es tema de la filosofía más que de la política.

Ya se encontrará algo bueno, solo hay que seguir buscando…

 

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