¿Qué va a pasar con el mundo sin el TPP?

 

Una nueva era

 

Algunos creen que somos soñadores porque pensamos que Donald Trump, y su nuevo gobierno, implican un nuevo cambio; o de forma más académica, un nuevo paradigma. Por ahí mi pareja me decía que Trump no era del todo conservador ni del todo tecnócrata; pasa que este tiene muy poca noción de política dado que nunca se dedicó a esta. Ahora bien, esto no significa que la nueva época que viviremos todos, dado que lo que pase en EEUU repercute en el resto del mundo, implique puros contras.

Hoy el 45º presidente de EEUU decretó, como prometió en campaña, que se desafiliaría del TPP, el famoso Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica que gobiernos como el de Chile con Michelle Bachelet firmaron en secreto, para así dar una mayor relevancia a las multinacionales, permitiendo (dentro de lo que más destaca) la demanda de estas hacia el Estado si es que este viola alguno de los términos del acuerdo; estos se verían, cómo no, en juzgados estadounidenses. Todo una forma de poder que cerca la influencia de China en América Latina y Europa, ya que en el viejo continente también se estaba intentando promulgar el TiSA, otro acuerdo de cooperación fuertemente liberal en lo económico que permitiría en mismas circunstancias actuar a las multinacionales en la justicia yanqui.

No es fácil augurar nuevos escenarios con este desbanco de poder por parte EEUU en el tratado, dejando solo a México, Perú y Chile (países que no tienen una influencia significativa en el campo internacional).

¿Por qué Trump está actuando así?

 

Para un politólogo es fácil prever las acciones de naciones, su comportamiento y razonar por qué hicieron eso. Pero no todos somos expertos en psicología, y aquí se necesita entender un poco antes de llegar a ciertas conclusiones.

El señor Trump ha sacado a EEUU del tratado TPP, la única herramienta posible que tenían para parar el crecimiento de China en temas económicos y así mantener a EEUU  en la cima del poder. El Everest solo uno lo podía subir, no dos ni tres.

No obstante, ahora que no tiene legitimidad ni fuerza este tratado, ¿cómo combatir a China? ¿Acaso cree Trump que con el proteccionismo y devolviendo las industrias a suelo estadounidense evitará que China siga creciendo? Tal vez. El mapa político para China es el siguiente: a) si bien el TPP era un piedra en el zapato del gigante asiático, también lo es que las empresas de EEUU se devuelvan a suelo americano dado que China pierde producción nacional, y por lo tanto, su economía baja ya que gran parte del mercado chino se ha sostenido en estas empresas que se mudaron ahí para producir a menor costo. Tomando en cuenta que la clase media de China es de 300 millones, básicamente, todo EEUU, la catástrofe económica si el gobierno de Xi Jinping no sabe manejarla puede ser tentador para un país como EEUU. Ver caer al enemigo siempre es satisfactorio. Por otro lado, b) Trump está coqueteando con Vladimir Putin, el presidente de Rusia aspira a que le bajen las sanciones y que las relaciones con EEUU se tranquilicen después de la desastrosa diplomacia con Barak Obama. Si Rusia se aleja de China, pondría en tensión una relación que no es difícil de romper dado a la historia que ambos países tienen.

¿Pero será una genialidad de Donald Trump? No lo creo. El señor no es un visionario político ni tampoco un estratega. Es un empresario. Aunque, ahora debe responder a intereses políticos. Es por esto que hay que juzgarlo por sus acciones que vienen, el porvenir está por ver aún; aún es víspera de lo que pueda pasar.

Y el mundo…

 

No va a cambiar. El TPP era una herramienta de muchas que EEUU usará para bajar a China y seguir en el poder. El juego de poder es antiguo, y los imperios se pelean por el mando por alguna razón de comportamiento y de auto supervivencia. El foco central será, en los temas militares, Siria, y en los temas económicos, Eurasia.

También se tiene que ver qué pasará con el cambio climático y con los temas de diversidad sexual que EEUU está dejando de lado. Es importante en estos temas avanzar y parece que el nuevo gobierno de EEUU no tiene ningún interés en seguir adelante con estos proyectos.

La nueva era Trump es indecisa, no se puede especular sin tener un alto riesgo de estar equivocado. Son cuatro años por delante y, como había manifestado antes, ni siquiera se sabe si este llegue a completar el mandato. Donald Trump recién está aprendiendo a cómo se hace política, sobre todo, cómo se hace en EEUU, un país lleno de los mayores intereses económicos, tales como la industria armamentística, industria farmacéutica, industria automotriz, y sobre todo, el sector bancario.

Trump tiene dos opciones: tomar la ruta A y ceder ante estos intereses o B, poner un puño de autoridad sobre la mesa y hacer ver quién es el presidente. Claro que el camino B está lleno de peros y peligros para Trump, sobre todo porque EEUU es un país con un mal historial para aquellos que intentaron cambiar el país.

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